martes, 29 de octubre de 2013

Murder in Baldur´s Gate (sesión 1)



Imitando  los actual play de Mundos Inconclusos, el siempre interesante blog de Cronista, pretendo detallar en sucesivas entradas las andanzas del grupo de aventureros enfrentándose  al escenario de D&D Murder in Baldur´s Gate diseñado para los Encounters semanales  del juego organizado de Wizards of the Coast.

Como reseñé,  la aventura puede jugarse con cualquiera de las últimas versiones publicadas de D&D 5ª que han ido poniendo en descarga gratuíta y que es el que he elegido para dirigirla a fin de probar el sistema.
Estos  actual play son aburridos excepto para aquellos que han participado en la partida por lo que los escribo principalmente con intención de recordar todo lo acontecido y las elecciones que han ido tomando los jugadores.
El relato que sigue contiene abundantes ESPOILERS, si pretendes jugar la aventura, mejor que no sigas leyendo..




El grupo, compuesto por cuatro jóvenes aventureros del norte se dirigía  a Baldur´s Gate para sumarse a una caravana comercial que partiría hacia el sur y en la que serían contratados como guardias a sueldo.
Un mediano pícaro llamado Halflang, un elfo explorador llamado Narnel, un enano guerrero llamado Snorri y un clérigo humano llamado Clerdec. Su primera aventura juntos y su primera visita a la gran ciudad comercial de Baldur´s Gate en un día gris y lluvioso que anticipaba en cierta manera  los acontecimientos sombríos que les esperaban.

Los dioses o el destino quisieron que su llegada a las  las puertas de acceso coincidiera  con  una gran celebración y los accesos estuvieran colapsados y repletos de gente aguardando su turno para entrar. Era un día festivo, el día del Fundador; una fiesta pública en honor de Baldurán y aquellos patriarcas del pasado que fundaron Puerto Gris en las orillas del rio Chionthar, el asentamiento que fué el germen de la actual Baldur´s Gate.

Tras atravesar la cuidada y lujosa Ciudad Alta, residencia de los nobles y acaudalados, llegaron a la explanada del Mercado diario, donde se celebraba el acontecimiento.

El duque Abdel Adrián, querido y admirado miembro del Consejo de los Cuatro, hacía un discurso sobre el pasado y el futuro de la ciudad subido en un estrado respaldado por otras autoridades. Ex-aventurero, comandante del Puño llameante y héroe para ricos y pobres, la multitud le aclamaba demostrándole su afecto, hasta que todo empezó a torcerse.

El Duque Abdel Adrian


Un grupo de rateros, ocultos por la distracción que les procuró un mercader sin escrúpulos, trató de hacer negocio vaciando bolsillos, pero el grupo les echó de la plaza y se quedó con sus escasas ganancias.

En ese momento Abdel se detuvo mirando entre la multitud, escrutando algo, sorprendido y absorto.

Entonces comenzó. Desde los edificios colindantes, varios ballesteros comenzaron a disparar al gentío. Se desató el pánico y comenzó una carnicería entre los ciudadanos indefensos que se agolpaban en la explanada del Mercado.
Una inexperta capitana de la Guardia envió precipitadamente a todos sus hombres hacia el mismo edificio, dejando desprotegido al duque, mientras se desataba una avalancha. Unos  intentaban entrar a la plaza sin saber que pasaba mientras muchos otros trataban de huir de allí aunque tuvieran que pasar por encima de sus conciudadanos.
Los héroes intentaron acercarse al estrado a proteger al duque, pero aparecieron mercenarios y asesinos entre la gente para impedírselo y continuar la carnicería.

Un hombre de aspecto extranjero se alzaba retador, amenazando al duque Abdel desde el público y era a quién éste miraba atónito. Se identificó como un oponente al que Abdel creía muerto y proclamaba "que le derrotaría y sería el último de la estirpe de Bhaal". 


Los compañeros decidieron sortear las dificultades y enemigos para acercarse hasta el estrado y proteger a Abdel mientras seguían muriendo inocentes a su alrededor. El duque y el desconocido se batían en combate cuando por fin los héroes acabaron con los guardaespaldas del extranjero. Al fin, pudieron llegar al lado del Duque Abdel y ayudarle a derrotar a su oponente que cayó maldiciendo al suelo agonizante, para después morir.
En ese instante el duque comenzó a retorcerse de dolor. Empezó a cambiar, a transformarse en una bestia gigante y horrenda. Un monstruo de largos y afilados dientes y uñas. Profiríó un alarido espantoso e inhumano dejando claro que el duque Abdel ya no era dueño de sus actos y en su nueva forma, era una criatura sanguinaria ávida de sangre y un peligro para todos los presentes.

Debieron combatir contra la criatura y acabar con su vida para proteger las suyas propias. Mientras, la Guardia de la ciudad consiguió controlar la situación en el Mercado y acabar con todos los enemigos de los edificios y los asesinos que había entre la multitud.

Ulder Ravengard, comandante del Puño Llameante.


El comandante de la compañia del Puño llameante; Ulder Ravengard, llegó hasta el cuerpo de Abdel y lamentó profundamente la pérdida. Todos estaban consternados por lo sucedido; los inocentes caídos y el fallecimiento del amado Duque.
El comandante les contó que el y us hombres no habían podido llegar antes para evitar la masacre y les agradeció su heroísmo acabando con los asesinos, enfrentándose a el hombre que desafió a Abdel y acabando con el monstruo sediento de sangre en que el duque se había convertido. Eran unos héroes y le interesaba contar con ellos entre sus hombres. Les citó en uno de sus cuarteles generales; La roca del Draco.

Mientras se atendía a los heridos y se lloraba por  los fallecidos, se les acercó un hombre misterioso que estaba entre las autoridades en el palco acompañando a otra de las personalidades más importantes de la ciudad; el duque Torlin Silvershield. Mientras el noble había abandonado el palco al poco de comenzar el ataque, su "asistente" había permanecido atento a lo que sucedía pero sin intervenir hasta entonces, cuando se presentó como Imbralyn Skoond.

El misterioso Imbralyn

Lamentó no haber podido ayudar en el combate, pero alabó las virtudes y habilidades del grupo. Dijo que su señor, Silvershield, podía estar interesado en contar con un grupo de hombres de fuera de la ciudad, independientes, para sumarlos a su causa. Les citó en el Gran Consejo y se marchó. Al grupo no le había gustado que aquel tipo se limitase a observar durante el combate.

Al marcharse de la explanada del mercado entre agradecimientos de la gente , un hombre encapuchado les hizo señas en el lenguaje característico y secreto de los ladrones. Les dijo que había muchas cosas podridas en los que se les habían acercado y que había secretos ocultos en la aparente tranquilidad de la ciudad y que podían cambiar a partir de ahora. Conocía a quien podía revelarles esos secretos. Esa persona, podía estar interesada en que se uniesen a su causa. Les citó en la barriada de refugiados de Calimsham, en la Ciudad exterior.

La mitad del grupo decidió ir a la cita en Calimsham y la otra mitad atender a la reunión con Ravengard, en el cuartel del Puño Llameante. Ambos encuentros les obligaban a salir de la ciudad por la Puerta del Basilisco junto con otros muchos que intentaban abandonar la urbe por ese mismo camino. Al parecer estaban efectuando un registro en busca de un objeto perdido en la oficina del Gran maestre del Puerto.

Su nuevo estatus como héroes les benefició para saltarse la cola gracias a la amabilidad del recaudador de impuestos más odiado de la ciudad, el enano Nant Thangol. Ante el grupo, fue amable y les abrió de par en par el acceso, incluso sin pago alguno, pero pudieron ver como era un cruel racista con los refugiados  y los trabajadores que intentaban abandonar la ciudad.  Los aventureros se quedaron con su cara y su nombre.

Rilsa Rael, "asociada" del Gremio.

En la barriada del Pequeño Calimsham, el encapuchado, un tal Obama, les llevó ante una mujer en la trastienda de un comercio de compra y venta de artículos usados. Se presentó como Rilsa Rael y dijo colaborar con el Gremio. Una organización independiente, les dijo, que era la única que velaba por los intereses de los más desfavorecidos en la Ciudad Exterior. Las zonas en el exterior de la muralla de la ciudad  en las que ni el Puño Llameante ni la Guardia patrullaban y, lo que era peor,  de las que los nobles, el Consejo de los Cuatro o el Parlamento, nada querían saber. Con la muerte de Abdel, la ciudad perdía a uno de los hombres que habían ayudado más a los desfavorecidos y que agradaba a todos, incluso al Gremio. 

Les propuso trabajar para ellos. Al parecer la política de impuestos y tasas, encarnada en el desagradable Nant thangol, iba a ser una de las primeras cosas que pretendían cambiar. Les contó que la ciudad estaba llena de desigualdades sociales entre los más poderosos y acaudalados; los nobles y mercaderes y los más desfavorecidos, los refugiados y trabajadores que malvivían en la Ciudad Baja y especialmente en la Ciudad exterior.
Le dijeron que se lo pensarían. Ella les advirtió que su oferta no contemplaba el rechazo.

Fueron a ver a Ulder Ravengard en su cuartel, sobre el Puente del Draco, uno de los puntos de acceso a la ciudad y que controlaba el camino hacia y desde el sur.  Llevados a una sala de reuniones les esperaba en pose marcial el soldado. Les propuso también unirse a su causa. Les dijo que el Gremio, una poderosa organización de ladrones y gentes sin escrúpulos, estaba corrompiendo la ciudad desde dentro. Pretendía acabar con ellos y restaurar la ley y el orden. Parecía que la corrupción incluso reinaba entre los nobles, el parlamento y la justicia. Se había decidido a pasar a la acción tras la muerte de su amigo el duque Abdel. De el les contó que era un hombre noble y justo que siempre había querido lo mejor para sus conciudadanos  y que la había defendido incluso en un golpe de estado.
Le dijeron que lo pensarían y se marcharon. Les interesaba su propuesta.

El duque Torlin Silvershield

Consiguieron una cita con el Duque Torlin Silvershield, noble acaudalado, miembro de una de las familias más importantes de la ciudad, del Consejo de los Cuatro y Alto sacerdote del culto a Gond, deidad de los prodigios e invenciones.
Lamentaba la pérdida del duque y la achacaba a la presencia en la ciudad de adoradores de cultos oscuros y facciones poderosas y malvadas. El duque pretendía acabar con ese cáncer que estaba creciendo en la ciudad y que principalmente, estaba representado en el Gremio. Sabía que tenía ramificaciones en el comercio, en las cortes e incluso en el Puño llameante. Pretendía contar con la ayuda del grupo para su causa. Eran hábiles, como habían demostrado y siendo extranjeros podían trabajar de una manera independiente. Podrían identificar a los líderes del Gremio y destapar toda su red. Restauraría la gloria que la ciudad de Baldur´s Gate merecía.
Le dijeron que lo pensarían.

Buscaron una posada, Los tres barriles viejos, en la Ciudad Alta a fin de decidirse mientras indagaban sobre la muerte del duque e intentaban averiguar más cosas sobre la gran urbe.

Al parecer, muchos desconocían que Abdel tenía casi 100 años y se mantenía en tan buena forma, puesto que era hijo bastardo de una deidad; Bhaal,  deidad consagrada al asesinato y la matanza. Pese a ello Abdel no era malvado y se había enfrentado en el pasado a sus propios "hermanos". Se decía que el último de la estirpe heredaría el poder de Bhaal o algo parecido. Pero se pensaba que Abdel era ya el último y había eliminado esa parte oscura de su herencia hacía años sin manisfestar ningún rasgo malvado o poder sobrenatural, hasta el día del Fundador, claro.

La ciudad ardía por lo sucedido. El funeral se celebraría en el Gran Consejo, lo cual enfadó a muchos que veían en Abdel un partidario de su causa y preferían que se le enterrase en sus respectivos barrios. Los héroes acudieron a los actos funerarios  donde todos manifestaron pena y duelo. El Duque Torlin se les acercó de nuevo, demandando una respuesta, pero se marchó enfadado ante la actitud del grupo.

Se pensarían con quien colaborar y esperarían a ver el curso de los acontecimientos en una ciudad muy conmocionada y agitada por su situación social y los últimos acontecimientos.


Conclusiones sobre la sesión

Como ya he comentado el sistema de D&D 5ª que se ha visto hasta ahora me gusta por su sencillez y durante la partida y el combate así se manifestó. Tiene los suficientes elementos clásicos del juego para resultar intuitivo a los que han jugado cualquier versión anterior y algunos elementos nuevos elegantes bien conjuntados. Os iré contando que tal nos vamos apañando con el. Aunque, como he dicho, todas mis impresiones son positivas y me gusta lo que he leído y el espíritu de las reglas a día de hoy.

3 comentarios:

Manuel Fatela dijo...

Muy interesante la reseña. Espero que a medida que vayas jugando comentes más acerca de cómo va funcionando el D&D Next en mesa y lo que más y menos te gusta de esta nueva versión.

Yo espero en breve arbitrar esta aventura que me parece muy interesante y que además todos los que se han asomado a ella la están poniendo tan bien.
Saludetes, compañero!!!

Bester dijo...

gracias majo !

coincido en lo que comentaste en tu blog sobre Next. Iré contando que tal nos va pareciendo el sistema. De momento, solo puedo hablar por mi, porque los jugadores (habituados a 3.5 y anteriores) ni han tenido que leer nada.

al parecer en algunos momentos prefieren que haya más detalle en combate. Yo, supongo que al ser el director, prefiero más sencillez que redunda en más agilidad de la partida.

ya iré contando.

saludos :)

Isaías EB dijo...

Más hype me genera esta entrada. Voy a suponer que estando aquí puedo hacer spoiler.

¿Abdel es el nombre del personaje que protagonizaba la novela del juego Baldur`s gate basada en el juego de pc? ¿o me falla la memoria?

Si es así, Wizard no había dicho que nada de lo que tenía que ver con los videojuegos de baldur`s gate había ocurrido (incluyendo todo el tema de los hijos de Baal)