miércoles, 23 de noviembre de 2016

Stranger Things, Netflix, 2016; Más que nostalgia


Por fin he podido ver una de las series de las que más oía hablar últimamente en los círculos del fandom: Stranger Things.  En la serie se hacen referencias al juego de rol Dungeons & Dragons, entre muchas otras menciones, más o menos explícitas, a la cultura friki de los años 80 y 90  y por ello ha suscitado más comentarios si cabe. Podría parecer que es un mero ejercicio de nostalgia autocomplaciente, pero, por suerte, consigue llegar más allá.

La miniserie de 8 episodios ha sido creada para el canal de TV de pago Netflix y se podría enmarcar en el género de thriller fantástico. Iluso de mi, pensaba que la serie sería autocontenida en una sola temporada, pero parece que van a continuar con una segunda temporada. Lo que manda es la audiencia, y si esta responde, se intentará alargar cualquier argumento hasta el infinito.

En general me ha resultado muy entretenida y me ha tenido enganchado hasta el capítulo final. 

Esto no deja de ser una cosa de gustos, pero sin duda, la serie está hecha con mimo, acierto y saber hacer consiguiendo crear una historia enmarcada en una época concreta como si fuera una más. Un estupendo pastiche. 
Grandes actuaciones, personajes creíbles y entrañables o una trama consistente son algunos de sus puntos destacables. La puesta en escena y la recreación de la época está también muy lograda. 
El desarrollo de la trama me ha resultado dinámico y con una sensación de emoción creciente por descubrir como se desmadejaba la historia.

Lo malo es que el argumento es tan  deudor de sus referentes que acaba siendo algo previsible y poco sorprendente. No en vano han pasado casi 40 años desde los 80 y hemos consumido muchas historias. El grado de sorpresa y sentido de la maravilla en el espectador es más limitado. Puede que al adolescente de hoy en día, muchas de estas referencias y clichés le pillen, por suerte, por sorpresa.

En fin, solo puedo que recomendarla. Hasta con sus puntos en contra sigue siendo un producto divertido y que recreará en vuestro salón de estar y de manera cristalina la diversión de aquellas historias del cine fantástico de los 80 y 90, no solo copiándolas sino también y por suerte, dándoles brillo para la ocasión.

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