lunes, 22 de julio de 2013

Star Trek: en la oscuridad y sobre la reinterpretación de los clásicos



No me considero un gran aficionado al universo de Star Trek. He visto algunas de las pelis y algo de la serie. En general me gusta el tono que tiene la ficción clásica y también me gusta el nuevo tono y reinterpretación palomitera de la saga actual a cargo de J. J. Abrahams.

Supongo que para algunos aficionados más recalcitrantes pueda ser una herejía el ver como parte del espíritu añejo se ha perdido o los personajes clásicos son reinterpretados.

En fin, supongo que es el signo de los tiempos. Parece que la creatividad y la posibilidad de ofrecer algo novedoso no es tan suculenta en terminos económicos como el reinventar  los iconos clásicos como Spock o el capitán Kirk.

El caso es que he disfrutado del entretenimiento ligero que suponen estas nuevas entregas y las recomiendo para pasar un  rato en el cine, que es donde más se disfrutan si puedes permitirte la barbaridad que cuesta una entrada. Luego si se pone uno en plan puntilloso, puede entrar en detalles sobre la falta de originalidad del argumento, de lo simplista del mismo y lo tópicos que muchos de los giros del guión, de lo poco que perduran estas películas en la memoria y el escaso valor intrínseco que tienen.
El caso es que he pasado un rato ameno en el cine y con eso he cumplido el propósito que perseguía. Puede que en otro momento y otras expectativas no me hubiera parecido suficiente la propuesta.

La insoportable levedad del cine de entretenimiento actual y la pregunta de siempre: ¿acaso hay que buscar algo más?

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