Los héroes estaban atrapados en el siniestro templo de Tiamat , en lo más profundo de las montañas Humosierpe. Su intención era acabar con Azar Kul , el temible general y líder de la Horda de gran trasgos que estaba asolando el Valle del Elsir desde hacía semanas. El semihumano de sangre draconiana estaba realizando un ritual que abriría un portal con el mismísimo infierno. Desde el atraería legiones de seres infernales que le ayudarían a asegurarse la victoria sobre los habitantes del Valle.. Era imperativo detenerle.
El destino del valle descansaba en los hombros de los tres aventureros que habían llegado allí tras un largo viaje lleno de dificultades. Galvan el clérigo, Ferrante el hechicero y Kurt el pícaro habían sobrevivido hasta entonces a duras penas derrotando en numerosas ocasiones a miembros de la Horda , seguidores de cultos olvidados , nigromantes venidos de tierras lejanas , esbirros del clan de ladrones de los Ebonmar o incluso temibles cambiaformas , también llamados doppelganger quienes a punto estuvieron de destruir Helgor ,la ciudad natal de los héroes.
Ya sabían donde estaba realizando el ritual Azar Kul pero los habitantes y guardianes del templo les tenían acorralados en uno de las salas de sacrificios del interior. Por suerte encontraron a Taldor, un prisionero del templo que había escapado de las mazmorras. Taldor había ido al templo junto con otros guerreros humanos desde Brindol con la intención de llevar a los héroes ayuda y objetos mágicos. Desafortunádamente fue capturado y sus conmpañeros murieron en la emboscada. Sabía de la existencia de una cámara del tesoro donde Azar kul habría puesto los objetos que les traía y encaminó al grupo hacia allí.
Encontraron las catacumbas tras una puerta secreta. Más allá una cámara vigilada por dos criaturas fantasmagóricas que parecían tomar forma a partir de las sombras que inundaban la sala. Su ataque incorporal helaba el alma y drenaba la fuerza de los héroes pero las estocadas del arma de Kurt , los conjuros de Ferrante y la fe de Galvan acabaron con su oposición.
Al derrotarlas accedieron a la cámara del tesoro donde había cinco grandes cofres de escamas y huesos de dragón, cada uno de uno de los colores de los dragones cromáticos malignos: rojo , verde, azul, negro y rojo. El guardián de la sala , un diablo baeztu comenzó sin mediar palabra a invocar aliados mientras el grupo descubría que la sala estaba infestada de trampas.
Tras una breve pero difícil lucha acabaron con las criaturas y Kurt pudo inspeccionar y abrir los cinco cofres del gran tesoro de Azar kul . Estaban llenos de piedras preciosas , obras de arte , monedas y objetos mágicos , además del prisma mágico del que les había hablado Taldor. Si el cristal era lanzado al centro del portal que intentaba abrir Azar Kul ,se sellaría mágicamente para siempre.

Volvieron hasta el templo interior protegidos por hechizos de invisibilidad y vuelo encontrando a un Azar Kul confiado y abstraido en el ritual , acompañado de una de sus Erinias . Eso fue su perdición. Poco pudo hacer frente a los ataques mágicos de Ferrante y Galvan y el arco de flechas de fuego que portaba Kurt. En unos instantes el temible general de la Horda se vió superado y humillado por los héroes. Su inútil intento de fuga fue frustrado por el grupo quienes vieron como un derrotado Azar Kul gritaba al cielo clamando asombrado mientras el portal que llevaba días creando era sellado cuando Ferrante lanzaba el prisma dentro de él.
Cuando los aventureros empezaban a reconocer su répida victoria , la misma deidad Tiamat , irritada y contrariada por la frustración de los planes que le abrirían por fin un acceso al plano material primario, decidió enviar a uno de sus avatares para acabar con todo el valle y con los osados que habían profanado su templo. Ante el grupo se materializó un enorme dragón de cinco cabezas con la firme intención de destruir todo a su paso.
El grupo, lejos de acobardarse, decidió plantarle cara en un acto más propio de un grupo de dementes. La bestia usó uno tras otro sus mortales ataques de aliento que dejaron a Ferrante el hechicero inconsciente debido a las heridas producidas por el ácido.Por suerte Galvan pudo sanar al hechicero mientras Kurt contenía a la bestia con el arco mágico.
Galvan también recibió una andanada de brutales mordiscos que a punto estuvieron de poner fin a su vida pero afortunadamente ressitió el ataque. Al final un certero ataque furtivo del pícaro tumbó al dragón de cinco cabezas que quedó inerte sobre la fría piedra del Templo de Tiamat.
Los héroes habían vencido.
Ferrante recuperó los dos Orbes del Destino que tenía Azar Kul en su poder y de los cuáles había extraído la energía necesaria para abrir el portal interplanario. Al tocarlos pudo "ver" que sus acciones ya habían empezado a alterar el curso de los acontecimientos venideros.
Muy lejos de allí una gigantesca Horda , compuesta por miles de infames criaturas, se aprestaba a lanzarse sobre Brindol , la mayor ciudad del Valle del Elsir, con la intención de arrasarlo y no dejar nada vivo a su paso. Sobre sus muros muchos soldados aguardaban temorosos la primera oleada de los invasores. Sabían que esos instantes eran quizás los últimos y rezaban silenciosas plegarias a sus respectivos dioses.
Cuando Azar Kul cayó en llamas sobre el suelo y el último aliento de vida escapó de sus pulmones , los generales de su ejército "supieron" que la guerra estaba ya perdida.Se cruzaron funestas miradas y ordenaron raudos que se tocase retirada .Ante el asombro de los defensores de la muralla , los ejércitos enemigos comenzaron a regresar por donde habían venido.Al rato se desataron los vítores entre las gentes de Brindol ensordeciendo el lento marchar de miles de criaturas que se alejaban.
Una increíble gesta se había producido.
Una historia terminaba.
Nacía una leyenda.