lunes, 18 de octubre de 2010

La horda de la mano roja XVII

Los héroes se reencontraron con Toshiro , el monje psiónico que les había acompañado en la guarida del Señor Espectral. También estaba dispuesto a acabar con el mal que amenazaba a todo el valle del Elsir.
Se refugiaron en las montañas y se recuperaron durante una noche. Decidieron intentar capturar a algunos de los moradores del templo para hacerse con la clave necesaria que les franquearía el acceso al templo sin llamar la atención del temible dragón.
Emboscaron a un grupo de draconianos que cayeron fácilmente ante los conjuros de Ferrante y Galvan y se hicieron con la contraseña ,  un mapa básico de las estancias del templo y una descripción de algunos de los habitantes del templo. 
Una vez ante la puerta no tuvieron problema en acceder sin llamar la atención de su poderoso guardián. Otra cosa sería la salida.
Dentro del templo encontraron una cámara vigilada por cuatro diabólicas criaturas aladas. Resistentes al daño y a varios tipos de energía resultaron ser unos duros oponentes .Asestaban temibles coletazos eléctricos y dominaban las artes arcanas. Intentaron poseer la mente del pícaro en varias ocasiones ;  incluso intentaron conjurar la ilusión de un gran dragón , pero los golpes críticos de Kurt , la mágia de Ferrante , la protección contra el mal de Galvan y las ráfagas de golpes de Toshiro acabaron con las criaturas.
Pero la incursión en el templo no había hecho más que empezar. Quedaba un camino complicado hasta el santuario interior donde creían que se encontraba Azar Kul intentando abrir un portal utilizando la energía de los orbes.Y cada esfuerzo gastado , cada conjuro usado o cada flecha lanzada podía serles necesaria más adelante para salvar su vida.