martes, 5 de octubre de 2010

La horda de la mano roja XVI


El grupo estaba en la guarida del señor espectral  preparado  para el encuentro con el poderoso no- muerto . Ferrante el hechicero , Kurt el pícaro y Galvan el clérigo eran los valientes que habían llegado hasta allí. Portaban la filacteria que guardaba su esencia vital e intentarían sacar ventaja de la situación. Entraron en una estancia en el que unos gran trasgos muertos vivientes les atacaron hasta que apareció el liche exigiendo una explicación de la presencia de los aventureros en su guarida. Tras explicarle lo sucedido negociaron con él y consiguieron a cambio de la filacteria los servicios de una docena de sorbehuesos (gran trasgos no muertos corrompidos por el señor espectral ) para enfrentarse a la Mano Roja.
En una semana se los entregaría. El grupo decidió ir a Drellín y verificar la destrucción causada por el avance de la Horda. La ciudad estaba arrasada y tan había  un pequeño grupo de gran trasgos. Tras capturar a uno consiguieron confirmar los planes de destrucción de su ejército. Terrelton estaba siendo asediado y luego vendría Brindol.
El grupo decidió marchar hacia el Templo de Tiamat , donde se encontraba Azar Kul , un poderoso gran trasgo con sangre de dragón quién había conseguido unificar a todas las tribus de gran trasgos de las montañas Humosierpe.
El solitario viaje les llevo por entre las montañas al acceso al templo. Llegaron ante las gigantescas puertas sin mayor incidente para ver como una gran estatua de dragón de cinco cabezas (Tiamat) parecía proteger su acceso.


Allí cayeron en una trampa mágica al tocar la puerta de entrada y un instante después apareció uno de los guardianes del templo; el gran dragón azul Tyrgarun.



Sus devastadores ataques de aliento eléctrico dañaron sériamente al grupo y acabaron con los sorbehuesos. Galvan cayó muerto pero poco después pudo ser resucitado con el bastón de vida. Kurt intentó plantarle cara pero todos los ataques combinados del dragón eran demasiado para el picaro. Intentaron refugiarse tras las puertas pero su destino estaba decidido si no hubiese sido por los hechizos de desplazamiento dimensional que sacaron a el grupo del lugar poniéndolo a salvo.
Si querían encontrar a Azar kul debían entrar en el templo y acabar con el Sumo señor de la Horda de la mano roja , pero la misión se antojaba casi imposible.

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