lunes, 11 de mayo de 2009

Campaña de Haven IX


Los aventureros se habían convertido en héroes en Helgor.


Poco a poco el pueblo comenzaba a recuperar la normalidad tras el ataque cuando Sherlane , el patriarca llamó en audiencia al grupo.

Había recibido noticias de agentes de la Iglesia en Kelven que decían que la Familia ebonmar , un poderoso clan criminal , había enviado a un grupo a apoderarse del Orbe.

La profecía decía que aquellos que se hiciesen con el orbe y naciesen en Helgor , serían los que destruirían el mundo.Pero pese a ello, Sherlane les instaba a que se marchasen con él al norte , al Valle de Elsir.

En Drellin , una pequeña localidad en las faldas de las montañas Humosierpe , era donde creía que se encontraba Asmodeus, un viejo compañero de estudios que era el más importante conocedor de las leyendas sobre los Orbes.

Hace unos años marcho al norte, y en su última carta a Sherlane, le decía que quizás otro de los tres Orbes del Destino hubiese aparecido allí.Apenas se explicaba más en la carta, y Sherlane no había recibido más noticias.

En cualquier caso, si alguien sabía como destruir los Orbes para que la profecía no se cumpliese ese era Asmodeus.

Muchos grupos rivales andaban tras el misterioso y gran poder de los artefactos , debían partir cuanto antes.


Tras equiparse , iniciaron la marcha.Atravesaron las montañas grises por el paso Caravan donde una guarnición de soldados había sido exterminada, seguramente por la Horda de gran trasgos que provino del norte. Al final del segundo día de viaje decidieron encaminarse hacia una misteriosa fortaleza que aparecía en el plano que Sherlane les había entregado.

Se internaron en el desolado e inhóspito desierto del Puapáramo , pero la noche comenzó a echarseles encima sin encontrar la "Guarida del Señor Espectral" , como rezaba el mapa.

Extraños seres habitaban ese páramo, y dos de sus terrorificos habitantes les encontraron, dos espectrales leones , cuya mirada atravesaba el alma y cuyo incorpóreo toque se llevaba la fuerza vital, se abalanzaron desde lo lejos.

Increíbles adversarios , varias veces alcanzaron con su mirada y su siniestro toque a los héroes,tanto Kurt , como Ferrante y el paladín Benlock sufrieron la perdida de sangre y de fuerza.

Pero al final , gracias a la hechiceria de Ferrante y los acertados golpes de "Aguja" , el estoque de Kurt el pícaro , consiguieron que los leones se evaporasen y desapareciesen en la inminente noche.

El sol ya desaparecía en el horizonte y el grupo debía buscar cobijo en aquel peligroso yermo.Quizás no llegasen a ver el amanecer...

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