martes, 29 de julio de 2008

Razones de Peso.












De la mano entreabierta de Desmond, a una velocidad endiablada, un pequeño escarabajo empezó a corretear túnel adentro, hasta que un trapo de color rojo le cayó encima parando en seco el movimiento del insecto.
El viejo se acercó despacio y con el culo al aire recogió con sumo cuidado al Jepri.

-¿Ya estas listo chico?- dijo el viejo sonriendo.

-estoy entero denuevo y me siento mejor que nunca, ¿como es posible?, me ha atravesado medio metro de acero.- repuso llevándose la mano al abdomen.

-De todo el legado Egipcio, Jepri, es sin duda el artefacto más poderoso, posee el significado de la resurrección y la renovación de la vida, mira el sendero por donde ha corrido-dijo acercando el candil- lo ves?-

Efectivamente, allí en el suelo un pequeño sendero de hierva y pequeñas setas crecía espontáneamente en la roca viva a un ritmo endiablado.

-Así mismo, Jepri no solo te ha curado, si no que posiblemente a restituido el vigor de tu joven cuerpo renovándolo completamente. Cuando encontré a Jepri hace ahora tres décadas en el Cairo... bueno es mejor que no lo sepas...fue algo que no olvidaré nunca...

-Qué no sepa qué?-

-Verás Desmond, lo que tengo que decirte, no te va a resultar fácil de oír y este no es el mejor momento...

-pues no se me ocurre otro mejor momento profesor, ya ha sacado el tema de conversación...en fin termine lo que empieza.

Fue cuando un sonido de algo muy grande arrastrándose por el túnel puso fin a la charla, alli delante de ellos un reptil enorme, abriéndose paso entre la oscuridad se aproximaba a ellos.

- ¿qué cojones es eso?- dijo Desmond, mas bien gritando y con el rostro desencajado.

- eso mi joven pupilo, es nuestra muerte como empecemos a correr.-

Cogiendo la tela con el insecto dentro y descalzo, empezó a correr túnel adentro y volviéndose hacia Desmond le dijo:

-¿Vienes?-

-Claro que voy- y corriendo con almas que lleva el diablo se adentraron túnel adentro.


Tres figuras salían de las ruinas , dos de ellas al parecer se medio cojeando y renqueantes, la mujer cerraba la comitiva apuntándoles con un arma, el clásico modelo alemán, archi-manido que tanto hemos visto todos.

El Sr. Negro caminaba delante, mirándose el pecho con expresión atónita e introduciendo el dedo en la herida abierta, para después llevárselo a la boca y saborear la sangre con expresión de niño estúpido.
Delante de él, el Sr. Blanco con el traje completamente rojo caminaba con los ojos puestos en el suelo, triste , al parecer.

-No es necesario un exilio Amanda, no vinimos a por el corazón, qué ibamos a hacer nosotros con el corazón de una bruja, por Satán qué disparate.

-Cualquier barrabasada, me aseguraré de que no sea así, sea lo que sea tuviereis en mente.-

Siguieron caminando hasta casi empezar a descender, cuando el Sr. Negro dijo:

-oiga Sr. Blanco, usted cree que cuando regresemos seguirá allí?-

-calla la bocaza, ya hablaremos luego-dijo casi fulminándole con la mirada.

-qué seguirá allí Sr. Blanco?- preguntó Amanda encañonando la cabeza del mas bajito.

-Oh!nada, una vieja reliquia, absurda, sin apenas un valor sentimental para un cliente.- repuso sonriendo como un zorro.

-Si una vieja reliquia órfica, con forma de copa...-dijo el alto.

-¡ Te he dicho que cierres tu puta boca!- y asestándole un buena y sonora colleja la frase del Sr. Negro quedó sin terminar.

Molesto con la inesperada ostia,el Sr. Negro enfurecido arremete contra el Sr. Blanco el cual citándole, le deja pasar sorprendiendo a la bruja con la guardia baja, y aún efectuando un disparo, esta cae al suelo con mas ciento cincuenta kilos encima...

-Amanda, Amanda me acabas de quitar un peso de encima- dijo sonriendo El Sr. Blanco mientras mascaba algo parecido al cuero y recuperaba su arma...

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