martes, 6 de marzo de 2007

El Hombre y su rencor




Muchas veces albergaba un gran resentimiento contra el resto de la raza humana.Odiaba a los que cometían injusticias , despreciaba a aquellos sin valores y de oscuras motivaciones.Detestaba a los egoistas, a los prepotentes, a los sabelotodos, a los que no eran capaces de ver más allá de sus narices.Abominaba de los antisociales, de aquellos que vivían para y por la manada, de aquellos que pasaban por la vida sin la más mínima pretensión de altos ideales.Despreciaba a menudo a aquellos que no le valoraban e icluso a aquellos que lo hacían en demasía.También le repugnaban los violentos, los excesivamente pacifistas, los que hacían demasiado deporte o incluso los que no lo hacían.


Por lo general a quién más detestaba era a sí mismo cuando se encontraba ante su imagen en el espejo, cuando miraba sus obras pasadas y sólo veía castillos derruidos, cuando miraba al futuro y sólo veía castillos en el aire.Le repelía la condición humana y sus instintos y por ello se valoraba de aquella cruel manera.


Por suerte estos sentimientos eran pasajeros y le solían asaltar justo entre el sonido de su despertador y su primer café del día.El resto de la jornada esas ideas se desvanecían en el pozo de la memoria.Por lo demás era un tipo como el resto, vulgar , corriente , indistinguible.

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